domingo, 27 de enero de 2013

Pasó de ser un privilegio de los ricos a infusión favorita de los rebeldes.
Si los sirios les regalaron a los argentinos figuras que entraron en los libros de historia, incluso un presidente, los rioplatenses correspondieron con el mate.
A mediados del siglo XX, en uno de los tantos altibajos de la economía argentina, retornaron a Siria muchos hijos y nietos de quienes habían emigrado hacía un tiempo.
El destino determinó que, con los años, el mate se haya convertido ahora no sólo en una "infusión rebelde", sino también en un botín de la guerra que desgarra al país.
Aquellos inmigrantes que regresaron a Siria desde América del Sur lo hicieron con todo el bagaje cultural de los campos, los montes y los puertos.
Al principio, el mate que trajeron con ellos no fue más que una moda de las clases más acomodadas, una forma de marcar diferencias con los sectores que no podían pagar el costo de este producto, importado desde las remotas tierras de un continente de cuya existencia sólo había una prueba disponible: la yerba que llegaba en las bodegas de los navíos a los muelles de Tartus y Latakkia.
La minoría alauita se hizo del poder en 1970 con los golpes de Estado puestos en marcha por uno de los suyos, Hafez al-Assad, padre de Bashar, actual presidente sirio . Con esto, esa minoría adquirió los hábitos de los ricos, y en sus reuniones, el mate ganó carta de legitimidad al lado de las bebidas tradicionales.
Las revoluciones, sin embargo, son hechas para igualar. Y el mate, antes un lujo, ahora es una bebida esencial para el descanso de los combatientes opositores.
"Cuando conquistamos posiciones del ejército, además de armas y equipo, capturamos las provisiones de yerba de la oficialidad alauita", cuenta Mahmoud, un combatiente de 25 años que integra las filas del Ejército Libre Sirio (ELS).
Mahmoud y otros rebeldes están reunidos en su pequeño local cuartel antes de que caiga la temprana oscuridad del invierno, en el barrio de Salaheddine.
Varios de ellos estuvieron combatiendo antes en las primeras barricadas, hechas con escombros, muebles y restos de autos, frente a los soldados de Bashar al-Assad. Algunos son francotiradores, una especie que, además de hostigar a otras, sostiene guerras particulares que demandan precisión, energía e interminable paciencia, entre azoteas, ventanas y agujeros abiertos en las paredes.
Los que arriban más tarde encuentran a sus compañeros de la katiba Al-Waed (unidad militar La Promesa) orando. " Mohammedun resulullah (Mahoma es el profeta de Dios)", repiten. Llega el momento de relajarse, de intercambiar historias. Delgado, Ibrahim se quita la campera negra, saca un cigarrillo y se sienta. De 28 años, es uno de los mayores del grupo.
Se acomodan en tres sillones, viejos y sucios. Dejan descansar las armas sobre el piso, los cañones entre las manos. Las miradas buscan a quien se va a encargar de prepararles una bebida; ése es Walid. En unos vasos pequeños sirve café. En otros, apenas más grandes, té. Y en los mayores, de vidrio, con asa y bombilla, yerba mate.
El que quiere mate recibe un recipiente individual. No circula entre los combatientes, como tampoco lo hacen el té ni el café.
No es difícil imaginarlos en las llanuras argentinas, alrededor del fuego, por la noche, después de un duro día e igualmente armados. Aquí en la ciudad, se escuchan los morteros y los fusiles, se huele la basura y la descomposición de la muerte.
En el campo abierto, a ellos los acompañarían los rumores de las vacas, el aroma del cuero y la leve fetidez del estiércol.
Además del placer intrínseco de beber mate, disfrutarlo es una temprana victoria insurgente, un botín de guerra que simboliza la fuerza de los sublevados.
Hassan y Gawad aceptan posar para la cámara con fusil, vaso, bombilla y yerba. Detrás de ellos, está la guerra: el barrio de Salaheddine, en Aleppo, convertido en ruinas. Con sonrisa de anuncio publicitario, Hassan muestra el paquete del producto: bella caligrafía árabe. Lo da vuelta, y la etiqueta está en castellano. La marca es Kharta Khadra. Otra leyenda dice: "Origen: Argentina"
Fuente: Diario La nacion
Hoy gracias a la magia de la lectura de domingo, descubrí en http://www.revistarumbos.com.ar, estas vivencias escritas por Vanesa Pacheco de Santiago del Estero.
En  tinta la escritora, vuelca su aprendizaje de vida y nos deja un mensaje en este turbulento día a día del incipiente 2013.
Aquí las comparto con ustedes, entre mate y mate.

Lo que entendí
La verdad nunca entendí el amor a ciertas cosas,
y hablo de ciertas cosas,
no de ciertas personas.
Cosas como los autos, las computadoras,
como los zapatos, la ropa, las revistas,
como las joyas, las carteras,
y una infinidad más de cosas.
Siempre comprendí mejor el amor al arte,
al deporte,
a una comida detalladamente elaborada,
a un amanecer asaltándonos en la habitación,
a una bebida embriagándonos la sien,
A unas caricias envolviéndonos la piel.
Entendí porque lo viví, el amor a la naturaleza
tan deslumbrante,
a la forma de la luna y el sol,
al brillo tan lejano de las estrellas,
al abrazo de mi madre,
a la palabra de un amigo,
a la mirada de mi padre,
a la complicidad de mi hermana,
a la guerra de mis enemigos,
a la bondad de aquel desconocido,
a la crítica de los maestros,
al llanto de un niño.
Comprendí de todo
y con todo aquello me perdí
a veces me quedé sin nada de aquel todo,
pero  también me quedé con todo
de lo que pensé que era nada.

viernes, 25 de enero de 2013

El Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) estará presente en la 24ª Fiesta Nacional del Mate que se llevará adelante los días 1, 2 y 3 de febrero en la costanera de la capital entrerriana.
El organismo tiene como objetivos promover, fomentar y fortalecer el desarrollo de la producción, elaboración, industrialización, comercialización y consumo de la yerba mate y sus derivados en las diversas modalidades de usos y consumo.
El subgerente de Marketing del Inym, Carlos Coppoli valoró la convocatoria y dijo que “desde la Municipalidad de Paraná nos han invitado a participar de esta edición de la Fiesta del Mate y gustosos vamos a estar acá apoyando esta actividad que para nosotros es sumamente importante”.
En cuanto a su intervención, señaló que “vamos con un stand y a contarle a la gente acerca de las propiedades benéficas que tiene el consumo de la yerba mate; así como de otras formas de consumirla que hay, además del mate tradicional”.
A su vez,  anunció que el presidente de la entidad, Luis Prieto, estará presente en la Fiesta.
Coppoli agregó que desde el Inym también se va a premiar al ganador del concurso de Cebadores de Mate. La distinción consiste en un viaje por la zona productora de yerba mate para conocer establecimientos y lugares característicos de la cultura yerbatera. También está planificado visitar los puntos sobresalientes en materia de turismo vinculados a la producción de Misiones y nordeste de Corrientes. El paseo concluirá en las Cataratas del Iguazú.
Por otra parte, el representante del Inym informó que de forma conjunta con la Municipalidad, “vamos a traer a la sommelier de yerba mate Karla Lorenzo para que brinde una charla explicativa sobre el mate y su historia”.
Lorenzo es especialista en infusiones. Ha realizado degustaciones, charlas y capacitaciones profesionales sobre la yerba mate. Participa habitualmente en programas televisivos y radiales. Además, publicó El libro de la yerba mate. Allí describe la historia de la infusión, la elaboración, los utensilios y el ritual que la rodea. A su vez, se ocupa de la cata, los maridajes, las recetas y los tragos elaborados con yerba mate y una guía de yerbas con su respectiva descripción organoléptica que se consumen en Argentina, Uruguay y Brasil.
miércoles, 23 de enero de 2013

Pocas costumbres tan arraigadas como la de tomar mate. Pocas que identifiquen tanto a una región como el mate a Entre Ríos y toda la zona litoral, la otra banda, el sur del Brasil y a todos los rincones del Mercosur. No es un dato menor que Entre Ríos sea la provincia argentina que más yerba consume por habitante, y que tenga en honor a ello el espectáculo que destaca al mate y lo celebra.
Por ello nada parece más adecuado que Paraná, capital de la Provincia de Entre Ríos, tenga hace más de dos décadas una fiesta como la Nacional del Mate en su honor. Una fiesta que nació de forma artesanal, en el corazón de un barrio, organizada por vecinos militantes sociales y barriales, familiar.
Esa fiesta, en la que el agua del mate se calentaba a leña, fue creciendo año a año hasta convertirse en la fiesta de la envergadura que hoy ostenta. Y que este año, reafirmando el orgullo de tener una identidad ligada al río y al mate, se refuercen las expresiones que hacen a nuestra profunda raíz de agua.
Cada verano, la Fiesta Nacional del Mate recibe a artistas de los más diversos géneros. Y los vecinos, que se han apropiado de la fiesta, han hecho de este encuentro un clásico, que en esta edición incorpora en cada noche expresiones culturales de la Entre Ríos profunda.
Se suman los visitantes que le dan un marco especial y convierten esta fiesta en un atractivo más en el calendario de ofertas turísticas en la región.
Ya en enero, la ciudad entera comienza a respirar un aire de fiesta. Las instancias previas al festival mayor se desarrollarán en distintos escenarios de la ciudad e incluye a lo que se denomina el Pre Mate, instancia en donde se eligen artistas locales que luego actuarán en el escenario mayor de la Fiesta Nacional. Esta modalidad abona la intención de descentralizar actividades, involucrando a los barrios paranaénses en distintas propuestas artísticas.
La organización de la fiesta genera movimiento hacia y desde los barrios, ya que la idea es que la fiesta en parte se geste desde éstos, a través de las instituciones que los representan y organizan, tales como centros vecinales, asociaciones deportivas y civiles, entre otras.
La competencia de cebadores:
Además de las ferias artesanales, la música, el baile, la elección de la Reina y la excelente gastronomía, esta fiesta tiene una actividad particularmente atractiva. Se trata del concurso de cebadores y tomadores de mate, práctica que comenzó en el año 2005 y se convirtió rápidamente en un clásico esperado de cada edición.
El certamen premia al competidor que logre tomar más mates en 12 minutos y a quien cebe las mejores infusiones, en función de la calidad de cada cebada, el cuidado de la yerba y la temperatura del agua.
Los ganadores se hacen acreedores a equipos completos (con termo, mate de calabaza, variadas bombillas, paquetes de yerba) y una interesante literatura sobre las costumbres argentinas.
Programa de la Fiesta Nacional del Mate de Paraná 2013.
Números Principales:
Viernes 1
LUCIANO PEREYRA
Franco Peletti, Miguel Figueroa y su conjunto, entre otros.
Sábado 2
ABEL PINTOS
Víctor Heredia, Los musiqueros entrerrianos, entre otros.
Domingo 3
LOS TEKIS
Tarragó Ros, Monchito Merlo, entre otros.
¿Cuánto valen las entradas a la Fiesta del Mate?
Precios:
Los tres días: $50.-
Un día: $20.-
El Predio – Fiesta Nacional del Mate 2013:

sábado, 15 de diciembre de 2012

El mate está siempre presente en una reunión de amigos, en una visita familiar, en momentos en los que hay que estudiar,  o simplemente solos mientras leemos el diario del domingo. Excusas siempre hay  para tomar un mate.
El mate está omnipresente; en la vida de los argentinos aparece en la literatura, en el cine, en la música...en el tango, el folclore o el rock.
Pero por aquí en el río de la plata el mate, no sería mate sin los clásicos acompañamientos como las chipitas, las tortas fritas o sopaipillas (Es el nombre que se le da en Chile, en la región de Cuyo (Argentina), en los estados de Nuevo México y Texas en el suroeste de Estados Unidos, en el sur de España (en la cocina andaluza), y en los estados de Chihuahua y el norte de Durango en el norte de México, y en Perú, a un conjunto de alimentos de diversas clases, cuyo rasgo común es estar hechos con una masa de harina de trigo frita en aceite o manteca. Existen muchas variantes en su preparación de acuerdo a la zona, algunas de las cuales coinciden con los alimentos que en España se conocen como sopaipas, otras con lo que Argentina, Uruguay y Paraguay se entiende por torta frita o chipá cuerito); Pero los pastelitos de membrillo tendrían su origen en la Isla de Creta, en Grecia y  llegaron a nuestro país, por medio de los viajes de conquista. Pero la historia de nuestros dulces pastelitos de membrillo Argentinos, se remonta al 25 de mayo de 1810, cuentan que algunas mujeres de la época llevaban en su cabeza canastas llenas de pastelitos para festejar dicho acontecimiento y gritaban ¡Pastelitos calientes que queman los dientes!
Luego están las tortas negras o caras sucias (La tortita negra o cara sucia es una factura o dulce de sartén de origen español, producidas también y muy consumidas en Argentina, también ciertas variedades en Colombia y Venezuela; estas facturas son de forma plana en su base y redondeada a los costados. Se compone de una masa de harina, sal, mantequilla y leche cubierta de azúcar negro, que adquiere al calentar el característico color que les da nombre), no podemos dejar de lado las medialunas,  las facturas o los también históricos bizcochitos de grasa. (Estos últimos nacieron de los sobrantes de masa casera de empanadas, horneados en una bandeja al rescoldo en el horno de leña. Una variante refinada de esta masa, sustituyendo parte de la grasa por yemas, nos lleva fácilmente a las tapitas de alfajores antiguos como los santafesinos, los alfajores de turrón, o las tabletas mendocinas, y se pueden guardar en una lata tranquilamente por largo tiempo).
Bueno gente matera, hay mucho mas para compartir seguramente a ustedes les gustaría agregar algo, anímense así entre todos y mate de por medio rescatamos estos apuntes de nuestra cultura matera.
sábado, 8 de diciembre de 2012
La planta de yerba mate nos muestra sus frutos

La leyenda cuenta que fue el mismo Tupá (dios del Bien) que bajo del cielo y enseño a los guaraníes como preparar y tomar la yerba mate; pero su origen se pierde en el tiempo; la misma leyenda se encuentra difundida tanto en la las Provincias de Misiones y Corrientes en Argentina, como en Paraguay y en los estados sureños del Brasil.

Esta leyenda cuenta que, mucho antes de la llegada de los españoles, un viejito y su nieta, cansados de deambular con su tribu, se quedaron cerca de las Cataratas del Iguazú. Una tarde llego hasta la choza un extraño viajero de tez pálida. El viajero, que no era otro que Tupá, quiso recompensar la bondadosa atención que el viejo le brindo e hizo crecer una planta cuyas hojas serian calmante de la sed, compañía para las horas de soledad y generoso tributo para las visitas. Tupá les enseño a preparar la yerba para tomarla y los hizo guardianes de la planta y desde entonces se convirtieron en los dioses protectores del yerbal, Caá Yará (el viejo) y Caá Yarí (la nieta).

Los indios sorbían la bebida de la calabacita que servía de recipiente (que los guaraníes llaman caiguá) por medio de la tacuapí, pequeña cañita usada a modo de bombilla, o bien mascaban sus hojas durante sus largas caminatas.
Según el historiador Ruíz Díaz de Guzmán, fue Hernando de Arias y Saavedra (Hernandarias), en 1592, quien descubrió la yerba mate en las guayacas (especie de monederos), de unos indios que cayeron en su poder.
Muy pronto se difundió esa bebida, de la que los españoles exageraban sus beneficios. Los jesuitas la preparaban en forma de té (mate cosido), porque desconfiaban del mate con bombilla, atribuyéndole connotaciones diabólicas, por lo cual se le aplicaron toda clase de prohibiciones. Hasta se lo denuncio a la Inquisición de Lima en 1610 como "sugestión clara del demonio". Pero los jesuitas fueron los primeros en dedicarse al cultivo de la yerba mate de nombre científico Ilex Paraguariensis o Ilex Theazans.
sábado, 1 de diciembre de 2012

Según la definición del Diccionario de la Real Academia Española, la bombilla “tiene unos veinte centímetros de largo y medio de diámetro, y por la parte que se introduce en el líquido termina en figura de una almendra llena de agujeros, para que pase la infusión y no la yerba del mate”.
La bombilla es fundamental para poder tomar mate, no esconde misterios ya que  es un cilindro ahuecado, de acero, plata o alpaca. También las hay de caña.
La bombilla tiene un claro fin, sencillo y expeditivo: transportar el líquido de la infusión  a la boca de quien lo consume.
Los invito a un análisis más pormenorizado de la bombilla, acompáñenme.
Primitivamente los Guaraníes que fueron los que nos legaron el mate, lo absorbían con pequeñas cañas de gramínea huecas que se dejaban secar al sol y eran llamadas “tacuapi”; Nombre olvidado de la bombilla.
El paso del tiempo  agregó un filtro inferior que estaba conformado por fibras de vegetales entretejidas, que impedía el paso de los palitos de la yerba, también el coco dio origen a otro de los  primeros filtros de bombilla. En recopilaciones históricas, se encuentra un ejemplar en el cual se advierte que el filtro es de una sola pieza, trabajado con habilidad, pues se le había practicado ligeras incisiones o surcos, en las bandas que recuadraban los orificios, que le daban la apariencia de fibras planas entretejidas. Esto seguramente dio origen a  la bombilla moderna.
En el año 1615, se creó la primera bombilla de plata que tenía un pequeño botón hueco y perforado, de allí en más los cambios fueron vertiginosos hasta nuestros días.
El metal fue el escalón que siguió en la evolución de la bombilla.
Pero al ser conductor de calor, era un problema porque los tomadores de mate sufrían quemaduras.  Allí el ingenio permitió el  diseño un extremo superior achatado, que disminuyo el paso del liquido y la cantidad de calor.
La bombilla por regla general  es un tubo metálico de entre 15 y 22  centímetros de largo, sus formas pueden variar, también el metal con el que están construidas e incluso el modo de filtrado, pero su finalidad y uso son los mismos.
El filtro en algunos modelos esta unido al cuello mediante un sistema a rosca, que permite separarlos, en otros por un sistema de resortes. El filtro está dividido en dos partes iguales, articuladas por una bisagra.
Es vital que podamos mantener la bombilla limpia, ya hay un cepillo especial de cerda y alambre torcido que permite hacer una limpieza mecánica del pico y el cuello de la bombilla. También podemos dejarla sumergida una hora en bicarbonato de soda, y enjuagarla en agua corriente. Así eliminaremos los sedimentos que se han ido acumulando con el uso.
Bueno amigos y amigas, los dejo por hoy en compañía del Mate, hasta otro momento matero.